Narrativas introspectivas
Volver a soñar
Fernando Bocanegra

Estoy aquí, frente a ti, pero no puedes escuchar mi voz.
Estoy aquí, pero soy invisible a tus ojos.
Escucho tu respiración y el viento que entra por la ventana y mueve tus cabellos.
Las imágenes aparecen y se desvanecen con cada parpadeo. Respiro profundamente y, poco a poco, vuelvo a sintonizar con tu frecuencia.
Es justo antes del amanecer cuando vuelves a aparecer, aunque sólo por breves momentos.
Una vez más, nuestra conversación comienza a desvanecerse y, por más que intento recordar tus palabras, estas se me escapan.
Regreso a ese momento, en aquel parque en otoño, cuando nos volvimos a ver y caminamos sin prisa, con nuestros dedos entrelazados.
Sobre el césped, sonreías mientras me contabas tus últimas anécdotas. Sabíamos que el tiempo juntos se agotaba. Entonces, sostuviste mi cara entre tus manos y me dijiste aquellas palabras de amor que volverían a desaparecer al amanecer.
Sé que mañana volveremos a encontrarnos en el mismo lugar, junto al Palacio de Cristal, frente al lago. Esta vez caminaremos hasta tu casa para seguir conociéndonos. Intentaré escribir nuestras palabras para que no se pierdan al despertar.
"Cuando vuelvas a tu sueño, no olvides escribir", me dices, con esa mirada de quien parece saber algo, pero no piensa contármelo.
Por un instante, me confundo. ¿Cuál de las dos es la realidad y cuál es el sueño? ¿Estoy viviendo dos realidades paralelas?
Solo sé que en una estás tú y en la otra te extraño.
Vuelvo a cerrar los ojos para volverte a ver. Solo regálame unos minutos más, porque no sé si volveré a encontrarte.
El proceso detrás de la obra
Cuaderno del artista
Al producir una imagen para una obra específica, suelen surgir otras fotografías que, de alguna manera, me gritan en silencio.
Esta fue una de ellas.
Aproximadamente cinco meses después de aquella producción, mi instinto me llevó a reencontrarme con esta imagen. Había algo en ella que ejercía un fuerte magnetismo sobre mí. Durante varios días la contemplé con emoción, pero sin encontrar las palabras.
Con frecuencia, en medio de mi vida cotidiana, aparecen en mi mente otras versiones de la realidad que estoy viviendo. Imagino distintos caminos, decisiones que podría tomar y sus posibles consecuencias. Algunos pensamientos son oscuros, incluso perturbadores; otros están llenos de amor y posibilidades. Después regreso al instante del que partí y aquieto mi mente.
He aprendido a observar esas experiencias sin juzgarlas. Me permiten reconocer lo que deseo, lo que prefiero evitar y, sobre todo, aquello en lo que no quiero convertirme.
Esta vez decidí hacer algo diferente: en lugar de dejar que aquellas posibilidades aparecieran espontáneamente, elegí imaginar un mundo a partir de esta fotografía.
Un mundo que comenzó a cobrar vida en mis sueños.